Guardaría toda esa inocencia, frescura, querer saber, inquietud, sonrisas, llantos, pataletas, mamitis, independencia dependiente, esos abrazos que hacen que un mal día se convierta en todo lo contrario, esos besos que alegran cualquier instante, esas preguntas que acechan a cada instante y que nunca tienen respuesta para tí, por más que te lo explique (mamá, ¿me lo explicas otra vez?) y tantas otras cosas que no puedo explicar con palabras, en un frasquito y cuando fueras creciendo te volvería a impregnar con todo lo que ahora te identifica.
Que ese brillo azul no se apague nunca...
Que tu sonrisa no se borre nunca...
(No sabía que se podía querer, amar, adorar de este modo, eres lo más importante de mi vida y lo mejor de todo es que sé que, pase lo que pase, siempre será así)