Tiemblo y mantengo las pupilas contraídas, así no entra más luz de la necesaria, entre las nubes y sus tormentas puedo tener la mente a oscuras, evitando que la luz me muestre.
Acércate, quiero que me dilates las pupilas que entre toda la luz, la necesaria y la imposible y así la retendré en mi retina, el tiempo necesario, para alejar las sombras.